Inteligencia emocional, la poderosa herramienta política

La inteligencia emocional es la capacidad de comprender y controlar tus propias emociones, y de interpretar de forma correcta las emociones de las personas que nos rodean. Quienes tienen un alto grado de inteligencia emocional conocen bien sus sentimientos y emociones, y son conscientes de cómo sus reacciones pueden afectar a otras personas.

Siempre tendrá más éxito un líder que en una situación de estrés sepa controlarse y dirigirse apropiadamente a su audiencia, que un jefe que pierde la compostura frente a su equipo. Esto también es válido en el ámbito de la política y para poder trabajar en función de ello, el autoconocimiento resulta fundamental.

Para un político la inteligencia emocional va más allá de su propia organización pues se dirige principalmente hacia la opinión pública. El líder político debe saber comunicarse con sus electores, como también debe saber interpretar los sentimientos y necesidades de los mismos para así elaborar los mensajes adecuados.

Actualmente, hay un interés público por las emociones y los sentimientos como elementos centrales de la comunicación en general, no sólo en política y para muchas personas resulta difícil poder medir su nivel de autoconocimiento.

Los votantes prefieren ver y escuchar expresiones que despierten emociones y sentimientos positivos; quieren sentir a los candidatos como personas auténticas, colaboradoras, humanas, honestas y responsables; que apuesten por lo mejor que llevan dentro e inviten a crecer como sociedad en vez de gobernantes que juegen con los miedos de las personas. Por eso conocer la impresión del político en el público es un primer paso en el proceso de auto conocerse.

Además de esto, para despertar el interés del voto, los candidatos tienen que mostrar sus emociones y cercanía con las personas , sin menospreciar su capacidad de recepción del mensaje, siempre deben trabajar en mejorar los mensajes y expresiones.

Existen cinco elementos principales de la inteligencia emocional, que es interesante a la hora de realizar un buen discurso político:

El autoconocimiento, la autorregulación, la motivación, la empatía y las habilidades sociales.

La política implica la movilización de emociones a favor o en contra de un partido, movimiento o  candidato. El que triunfa en las elecciones no necesariamente es el más capacitado o el más indicado, es el que es percibido como el mejor persé por la mayoría de los electores.

La inteligencia emocional está siendo adoptada como parte del perfil de los políticos y es que las personas que tienen una inteligencia emocional “elevada” o desarrollada suelen ser socialmente equilibradas, abiertos y alegres. Piensan las cosas más de una vez antes de actuar, tienen una notable capacidad de compromiso con las personas o las causas de asumir responsabilidades y son solidarias y cuidadosas de las relaciones. Su vida emocional es apropiada; se sienten cómodos con ellos mismos, con los demás y con el medio social.

El tema de la política de las emociones se vuelve atractivo para los candidatos cuando, según los expertos, esa “política de las emociones” es una de las mejores tácticas para conectarse con los electores indecisos (que suelen ser los que deciden quién es el ganador) y con los que han perdido confianza en la política. La mejor forma de convencer a los votantes indecisos es utilizar las emociones. Y el canal más emocional de la comunicación política es el visual y el auditivo, siempre buscan colores, sonidos e imágenes que calen entre su target.

Los políticos deben ser empáticos y asertivos con su público.  

El liderazgo consiste en estar con la gente, abriéndole caminos con sus soluciones. Pero esto va más allá del discurso. La idea es emocionarse, emocionar, esta es la clave para conquistar votos. El pueblo quiere soluciones, pero también tiene sueños y proyectos, y sobre todo, buscan candidatos de buen corazón. Por ello estos deben cuidar sus  emociones y sus expresiones. Y esto debe reflejarse en la campaña.

El líder político que aprenda el arte de usar la inteligencia emocional podrá construir una imagen sólida en la opinión pública. 

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